miércoles, 18 de noviembre de 2009
martes, 17 de noviembre de 2009
Por qué amo Madrid.
Con su boina calada, con sus guantes de seda.
Su sirena varada, sus fiestas de guardar.
Su "vuelva usted mañana", su "sálvese quien pueda".
Su partidita de mus, su fulanita de tal.
Con su "todo es ahora", Con Su "Nada es Eterno",
Aunque muera el verano y tenga prisa el invierno,
La primavera sabe que la espero en Madrid.
Con su hoguera de nieve, su verbena y su duelo,
Su dieciocho de Julio, su catorce de Abril.
A mitad de camino entre el infierno y el cielo...
Yo me bajo en Atocha, Yo me quedo en Madrid.
Porque siempre hay un tren que desemboca en Madrid.
Su sirena varada, sus fiestas de guardar.
Su "vuelva usted mañana", su "sálvese quien pueda".
Su partidita de mus, su fulanita de tal.
Con su "todo es ahora", Con Su "Nada es Eterno",
Aunque muera el verano y tenga prisa el invierno,
La primavera sabe que la espero en Madrid.
Con su hoguera de nieve, su verbena y su duelo,
Su dieciocho de Julio, su catorce de Abril.
A mitad de camino entre el infierno y el cielo...
Yo me bajo en Atocha, Yo me quedo en Madrid.
Porque siempre hay un tren que desemboca en Madrid.
Ciudad utópica.
No sé si existe o no de verdad, esa parte de la metrópolis que tanto me gusta.
Entre gente apresurada, calles estrechas y farolas naranjas, se desenvuelve un espíritu, una esencia especial que suele estar más entre semana, cuando la gente está envuelta en su rutina.
De las ciudades me gusta una parte distina a lo habitual. Escarbando entre la gente agobiada y borde con ese característico tono español de dejadez, a veces hay una parte bohemia que se esconde en los bajos de los edificios, una subcultura y un gusto que, si buscas bien, quizás encuentres.
La ciudad utópica. El espíritu nocturno. Está en Valencia, que cada vez conozco y quiero más. A pesar de todo lo que me haya podido quejar de ella, es acojedora, tiene esa parte encantadora que me gusta de las ciudades y no es demasiado estresante. Además cada vez archivo más recuerdos entrañables aquí, en Valencia.
Pero también y sobre todo está en Madrid, en mi Madrid.
Entre gente apresurada, calles estrechas y farolas naranjas, se desenvuelve un espíritu, una esencia especial que suele estar más entre semana, cuando la gente está envuelta en su rutina.
De las ciudades me gusta una parte distina a lo habitual. Escarbando entre la gente agobiada y borde con ese característico tono español de dejadez, a veces hay una parte bohemia que se esconde en los bajos de los edificios, una subcultura y un gusto que, si buscas bien, quizás encuentres.
La ciudad utópica. El espíritu nocturno. Está en Valencia, que cada vez conozco y quiero más. A pesar de todo lo que me haya podido quejar de ella, es acojedora, tiene esa parte encantadora que me gusta de las ciudades y no es demasiado estresante. Además cada vez archivo más recuerdos entrañables aquí, en Valencia.
Pero también y sobre todo está en Madrid, en mi Madrid.
miércoles, 14 de octubre de 2009
Hay días en los que todo se da la vuelta. Y además de repente. Las caras pasan fugaces, las sensaciones se confunden, y la banda sonora se llena de acordes distintos a los habituales.
Si la necesidad combate, la frivolidad escapa.
Maquillaje de fachada, una estatua esculpida.
"Pero, ¿Cómo lo haces?" "Ah, nada, yo sólo quito de este bloque de piedra lo que sobra". Y tan ancho se quedó.
Una vez alguien me dijo que, antes, los trenes eran como animales mitológicos que simbolizaban la huída, la fuga, la libertad. Y a veces lo pienso, y me dan ganas de montar en uno de esos animales y escapar, lejos. Muy lejos. Para ir a algún sitio, dónde es lo que menos importa.
Y es que, de vez en cuando, es necesario elevarse por encima del punto de vista habitual desde el que miramos la vida, y verla con otros ojos. Desde arriba, bien arriba. Abarcando el presente, el futuro y el pasado, todo el territorio concebido, y más allá.
Aunque bueno, de momento tengo sueño y no parece que haya a la vista ningún acto de rebeldía.
martes, 13 de octubre de 2009
miércoles, 7 de octubre de 2009
El mundo alternativo
"Un día me llamaron para hacer los decorados de un videoclip de "Ella Baila Sola". Para mí hacer ese videoclip estuvo muy bien, pero en el "mundo de lo alternativo" trabajar para grupor como Ella Baila Sola es una TRAICIÓN... Se lo toman fatal, a ellos les gustaria mas que hiciera un video para los PLANETAS, pero claro, tampoco me han llamado para hacerlo, ademas, si te quedas en el mundo ALTERNATIVO te mueres de HAMBRE y más siendo dibujante.... Aparte de, que tiene de malo que tu trabajo lo conozca gente de todo tipo... Para ellos, para que algo sea bueno SOLO LO TIENEN QUE CONOCER ELLOS, sólo ellos tienen derecho a disfrutar de lo que creen que es bueno, si te conoce el frutero de abajo de tu casa estás MUERTO"
Este hombre, Juanjo Sáez, es un dios. Y seguramente que si leyera eso que acabo de poner se reiría y criticaría a la gente que, como yo, habrá dicho eso alguna vez. Pero por eso me encanta. Porque desmonta precisamente el mundo y las ideas de aquellos que se creen que son diferentes, cuando en realidad, son todos igual de diferentes.

Y esta foto en realidad no tiene nada que ver.
jueves, 1 de octubre de 2009
¿Perecedero o no?
Supongo que será por las contínuas reflexiones de Luis Fernando en clase de filosofía sobre el ser, el no ser, las Ideas con mayúscula y la realidad, que me ha dado por pensar.
Caminaba bajo unas pocas gotas de lluvia y las lucecitas provenientes de las casas en mi edificio me han parecido, de repente, adorables. En cada casita una actividad, una historia, una cena por preparar mientras la tele está de fondo.
Me ha invadido también una sensación que hacía mucho que no sentía, la sensación de que estoy en casa, en un lugar acogedor donde está mi mundo y mis recuerdos. Pero, el día que me vaya de esta casa, realmente, eso dejará de ser así. Siempre sentiré cariño hacia el lugar, eso está claro, pero no será lo mismo, no habrá nada material que me una al edificio. Al igual que cuando voy a Coslada y visito mi antigua casa... Me invade una sensación de melancolía y nostalgia, pero no hay nada que me espere en el 9ºA. Sólo recuerdos.
¿Perecedero o no?
Caminaba bajo unas pocas gotas de lluvia y las lucecitas provenientes de las casas en mi edificio me han parecido, de repente, adorables. En cada casita una actividad, una historia, una cena por preparar mientras la tele está de fondo.
Me ha invadido también una sensación que hacía mucho que no sentía, la sensación de que estoy en casa, en un lugar acogedor donde está mi mundo y mis recuerdos. Pero, el día que me vaya de esta casa, realmente, eso dejará de ser así. Siempre sentiré cariño hacia el lugar, eso está claro, pero no será lo mismo, no habrá nada material que me una al edificio. Al igual que cuando voy a Coslada y visito mi antigua casa... Me invade una sensación de melancolía y nostalgia, pero no hay nada que me espere en el 9ºA. Sólo recuerdos.
¿Perecedero o no?
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